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Archivo: Septiembre 2007

Aprendiendo de la TV.

juliaaa 14/09/2007 @ 18:14

Cuando niño, muchas horas las pasaba sentado frente al televisor. En el cuarto, en la sala, o en la cocina. Parecía que toda la casa estuviera hecha tan sólo para que los niños que en ella vivíamos viéramos televisión y no hagamos nada más. Recuerdo, con bastante nostalgia los dibujos que me entretenían durante horas. Muchos de ellos los recuerdo en mi cabeza como imágenes, pero ya no sé como se llamaban, es que uno va creciendo y olvidando cosas que no quisiera dejar atrás, pero la memoria necesita espacio para las nuevas cosas que se van viviendo y las que están más al fondo en el baúl de los recuerdos se van desintegrando hasta convertirse en nada. Es así que varias cosas pasan al olvido.

 

Pero de esos momentos disfrutando  de lo que me podía ofrecer ese cuadrado de madera con una pantalla inmensa, recuerdo muy bien ciertos dibujos que a pesar del tiempo no se han esfumado de mi cabeza. Será tal vez porque me gustaron demasiado, pero también porque su permanencia en mi memoria ha significado un uso constante de esos recuerdos. A lo que quiero llegar es a que muchas cosas que podría yo considerar como parte de mi educación inicial, las vi, y aprendí de la TV. Y es que había muchas cosas que veía en la televisión y que me llevaban a pensar en cómo se podrían lograr. Se trata de esos programas educativos que durante mi infancia tanto me gustaban y los que no deje de ver hasta que los sacaron de la programación.

 

Tal vez ya no recuerde los nombres de los programas, cosa que si pueden hacer mis hermanos y primos, que son algunos años mayores que yo, pero sí tengo muy presente que lo que ahí aprendí no lo he olvidado nunca. De hecho, son cosas que más tarde me enseñaron en las escuela, en la educación primaria, y que yo ya sabía tan sólo por el hecho de estar prendido a la televisión imaginando que yo era uno de los conductores de esos programas y que ya sabía todos los trucos para llevar a cabo los experimentos que hacían y que me sabía las respuestas a las preguntas que dejaban a todos los pequeños espectadores pensado para ver si dentro de sus cabezas podían encontrar la respuesta.

 De manera que durante mis primeros años como consumidor de los productos de los medios de comunicación, no sólo obtenía cosas sin sentido y para pasar el tiempo, sino que además iba adquiriendo conocimiento muy útil y educativo de programas que se preocupaban por hacer llegar a los espectadores formas de enseñanza divertidas, mediante las ocurrencias de quienes se encargaban de pararse frente a la cámara y hacer de profesor de miles de niños. Así pues llegué a comprender de niño que los recursos de la educación no están sólo en las aulas, y que mientras más divertida sea esta, más provechosa será para quienes tienen que pasar por varios años de colegio para completar su proceso educativo.

La larga educación

juliaaa 13/09/2007 @ 15:44

La experiencia de haber ingresado a la universidad fue realmente impresionante. Me sentía muy feliz de haber logrado mi primera meta. Ahora sólo tenía que pensar en empezar a poner mucho empeño a cada curso en el que me iba a matricular, pues no era fácil la educación superior, y yo lo sabía. De ahora en adelante me iba a enfrentar a todo un nuevo proceso de educación, para el cual me había estado preparando desde que recibí mi educación primaria, y a la que después de largo tiempo pude acceder, gracias a que durante la época escolar me había esforzado por conseguir las mejores calificaciones. Además de guardar en mi cabeza y comprender cada nuevo tema que iba recibiendo, de manera que al llegar el momento de la decisión universitaria, tenía muy en claro que quería estudiar y en cual universidad quería hacerlo, además de contar con los recursos educativos para lograrlo.

 

Pero ¿hubiera sido posible que llegara a lograr todo esto sin una preparación lo suficientemente larga, o tan sólo con un esfuerzo más potente durante los últimos años en el colegio me hubiera bastado para lograr el mismo objetivo con mucho menos trabajo y con mayor tranquilidad? No es algo que se pueda responder de manera sencilla. Cada quien tiene entre sus manos la opción de hacer lo que mejor le parezca para su futuro, pero no debe olvidarse tampoco que mañana tan solo recibirá lo que guardo de hoy. Por eso la seguridad de ir avanzando de a pocos en el camino educativo, puede ser un buen plan para establecer, de una manera certera, que se llegará a alcanzar lo que más adelante parece como el fin del camino -pues constituye una meta-, pero tan sólo es la puerta que se abre a una carrera más grande y complicada.

 

Con una vista retrospectiva de lo que aconteció durante mi época de alumno en las aulas escolares me doy cuenta de que todo trabajo realizado fue válido, y más aún útil. Pienso en las personas que estudiaron conmigo, y que también entraron a la universidad. Aunque son pocos -no más de cinco-, algunos de ellos mostraban cierto interés durante el colegio en lograr una educación superior de alto nivel. El resto, pues simplemente, se dejaba llevar por el tiempo, pensando que el colegio era un calvario, y que “esto de la educación se pasaría tan pronto como fueran mayores y puedan hacer lo que quisieran”. Grave error, pues a mucho los veo haciendo nada, algunos consiguieron trabajo, y gracias a los contactos no les va mal. Sin embrago esa mayoría que se dedicaba a hacer sus tareas en el último minuto, cuando se acordaba de hacerlas, hoy pasa el tiempo buscando que hacer, saliendo de un trabajo que duró uso meses para entrar en otro que le durará más o menos lo mismo.

 

Con todo, el ver hoy hacia el pasado y revivir los esfuerzo realizados, dan la energía para seguir, pues si bien ha sido muy difícil lo hecho, he logrado lo que quería, y aún puedo alcanzar lo que hoy me propondré.

La base de la educación

juliaaa 12/09/2007 @ 16:18

En un edificio de gran envergadura, lo más importante de su estructura se puede encontrar en su base: en la forma en que ha sido diseñado y se presenta para poder sostener todo el peso que se encuentra encima. De manera que es realmente primordial saber formar lo que se encontrará más abajo y que quizá no será notado por nadie. Porque de nada servirá construir un enorme edificio sin que este tenga algo en lo que se pueda sostener. Lo mismo ocurre con los niños. Ellos tiene por delante una gran carrera, que es toda su vida: el trabajo, los estudios, la familia, los amigos, y mil ocasiones que se presentarán de manera espontánea en el transcurrir de la vida. Esto constituye, siguiendo la comparación, todos los pisos del edificio. Pero, además, para saber construir y mantener en buen estado estos pisos más altos del futuro, se ha de tener muy en claro que lo esencial para poder construirlos es la base que vaya a servir de soporte y que por tanto cumpla la función de mantener en pie todo aquello que se vaya realizando en el libre transcurrir.

 

De esta manera la educación que recibe un niño es esencial para que pueda llegar a construir, de manera conjunta con quienes lo crían, los pisos que se irán constituyendo en su recorrer cotidiano. La función que cumplen en este aspecto el padre, la madre o el tutor del niño o niña es de suma importancia ya que de ellos dependerá brindarle aquello que necesita para ir de a pocos, edificando una buena personalidad, así como una actitud coherente hacia el resto, que pueda ser la más adecuada en su entorno, siempre mostrando lo que se le ha enseñado cuando niño.

 

En este sentido los recursos de la educación infantil empleados por los encargados del niño y que le otorgan a este lo mejor-no por los maestros en una escuela, sino por los padres- sería el primer alimento educativo que los pequeños reciban, y justamente, por tratarse de ser el primero, este es reconocido como la base de todo aquello que más tarde se desarrollará en él. Siendo de esta forma que los procesos que aprenderá en este periodo el infante no podrán ser los erróneos, ya que de presentarse bajo formas, o con contenidos errados, se alterará un proceso de aprendizaje normal, y después del cual se enfrentará a cada situación con un pensamiento distorsionado de cómo debe comportarse, y no será consciente de ello pues habrá sido criado bajo formas equivocadas. Cayendo siempre en el error de mantenerse en posición de defensiva, pues su universo de educación primaria, su base, ha sido estructurada desacertadamente.

 

Es, de esta forma, que al igual que un edificio, la persona necesita de una ase, pues más adelante cuando tenga que lidiar con problemas muy grandes, podrá recurrir a todo aquello que se encuentre en su esencia, en su soporte, de manera que pueda emplearlo, de la mejor manera, como recursos para vencer sus obstáculos.

Educación musical

juliaaa 11/09/2007 @ 15:56

La historia ha dado maravillas de la música, que a pesar de los siglos, aún hoy se encuentran presentes en las mejores colecciones de discos, casettes, o LP´s, cualquiera que sea el soporte, siempre se puede encontrar una muestra de música de calidad en donde se lea nombres tales como Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwing van Beethoven, Johan Sebastian Bach, entre otros. Estos genios de la música se inspiraron en sus tiempos, y realizaron una obra prodigiosa, con gran cantidad de piezas, minuets, misas, adagios, óperas, etc. Las cuales hoy en día maravillan los oídos del mundo entero. Tan fácil como parece a primera vista no es, haber logrado siglos de ovaciones, pero para ellos, músicos por excelencia, la dificultad fue vencida desde el momento en que se inculcaron en este arte.

 

La educación musical en ellos fue algo natural. Desde pequeño, Mozart, por ejemplo, deleitaba con sus piezas a la realeza, que encantada por su manera de tocar no dejaba de darle las mejores muestra de alabanza. Se hablaba, por donde él iba de su prestancia para la música, de su creatividad, de su forma ágil de desenvolverse frente a un instrumento. Y es que  ¿qué hubiera sido de Mozart de no haber recibido, a temprana edad, esta educación inicial en la música? Tal vez habría podido volcar toda creación en otro campo, o tal vez no. No se sabrá jamás, pues tanto su temprana vocación musical, al igual que su temprana muerte, estuvieron marcadas por la música: toda su vida corrió entre acordes y arpegios.

 

De la misma manera que Wofgang Amadeus, recibió de sus instructores la temprana vocación artística, hoy en día la educación infantil, está marcada por más que elementos tradicionales de enseñanza. El ritmo con el que se mueven las nuevas modalidades de la pedagogía, ha permitido que hoy se tengan técnicas de aprendizaje que incluyen formas tan variadas como la música. Es decir, por ejemplo, aprender una lección mediante el uso de canciones, estribillos, etc. Algo que es ya bastante usado.

 

Pero también está la educación musical en sí. Muchos padres matriculan a sus hijos en cursos en los que pueden aprender, por ejemplo a tocar guitarra, piano, trompeta, batería, o cualquier instrumento del universo diverso que existe en esta área, de manera que el niño pueda desarrollar habilidades que le permitan tener nociones musicales y desarrollar un sentido del arte que le de la capacidad de valorar mejor ciertas cosas. La educación en las artes puede llegar a hacer de un niño o niña un ser atento a cada detalle, listo para reaccionar, preparado para experimentar nuevas vivencias.

 

Al igual que la temprana musicalidad del niño Mozart, se puede llegar a hacer de un niño un apasionado por la música,  mediante el empeño que se le ponga y la cercanía a su instrumento musical. Claro que no todos aquellos que aprenden a tocar algún instrumento se vuelven músicos o desarrollan un gusto especial por la música, sin embargo aquellos que estén listos y se compenetren con cada tema que toquen estarán listos para el futuro, pues ya tienen entre sus manos un medio de trabajo, que con mucho gusto podrán desarrollar.

La primera educación

juliaaa 10/09/2007 @ 17:56

El proceso educativo de un niño se inicia desde el momento que tiene capacidad para entender lo que sus padres le comunican. Aprender significa, entonces, adquirir nuevas habilidades y conocimientos para vencer obstáculos que se irán presentando conforme uno vaya avanzando en la vida, en la que se encontrara constantemente con oportunidades en las que tendrá que hacer uso de todo lo aprendido y dominar la situación.

 

De esta manea la educación infantil, que se debe empezar en casa, ya sea por el padre, la madre o el tutor del infante, debe contar con todo aquello que le servirá a un niño en su día a día, en un principio, pero luego se le deberá enseñar cosas que sean más funcionales en torno a su vida en general. Ello se debe a que cuando crezca aquello que se le haya inculcado de pequeño tendrán gran valor dentro de sí como para ser lo suficientemente fuerte y guiarlo en su accionar. De manera que cuando a un pequeño se le empiezan proveer de conocimientos y pautas se debe tener total cuidado, brindar una educación especial. Esto significa estar al tanto de cuales son las dudas del niño, qué intereses mantiene, por qué cosas se preocupa y qué lo mantiene alerta. Saber todo esto contribuye a que la formación del hijo se vaya dando gracias a los padres de manera completa, ya que lo necesario para llegar más adelante a una escuela y comenzar otro proceso de diferente complejidad, requiere de la base que se pueda conferir en el hogar.

 

Así, al llegar a un primer día de escuela, se contará con lo necesario académicamente, aunque en este nivel no sea necesario mucho,  para poder atravesar este primer escalón. Pero también, el nuevo alumno tendrá todo lo que ha aprendido de sus padres en lo que se refiere a un comportamiento adecuado con los demás, ya que tendrá que convivir muchas horas con personas que antes no conocía, y que de ahora en adelante serán sus compañeros.

 

El factor de la personalidad de los padres y el trato que estos les dan a sus hijos son muy importantes, pues de ellos dependen los modelos que el niño tendrá como referentes para este nuevo momento de su vida. Una familia que lo acoja, lo proteja y que le enseñe, al mismo tiempo, las nuevas cosas del mundo dará como resultado un niño que está constantemente alerta de aprender lo que su entorno le muestre; sin embargo en el caso en el que el hijo o hija, no hay sido instruido en las formas de comportamiento, y que vea en sus padres el reflejo del desinterés, no tendrá mayores soportes para su nuevo proceso. Esto no significa que fracasará como estudiante y como personas, sólo que le será más difícil ajustarse al entorno y a la manera en las que el resto de compañeros se desenvuelven, ya que no habrá sido preparada para ello.

 

De ahí deviene la importancia de saber educar a un niño, no sólo como estudiante, sino como personas, para que pueda desarrollarse y seguir adelante con su vida