Educación musical
La historia ha dado maravillas de la música, que a pesar de los siglos, aún hoy se encuentran presentes en las mejores colecciones de discos, casettes, o LP´s, cualquiera que sea el soporte, siempre se puede encontrar una muestra de música de calidad en donde se lea nombres tales como Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwing van Beethoven, Johan Sebastian Bach, entre otros. Estos genios de la música se inspiraron en sus tiempos, y realizaron una obra prodigiosa, con gran cantidad de piezas, minuets, misas, adagios, óperas, etc. Las cuales hoy en día maravillan los oídos del mundo entero. Tan fácil como parece a primera vista no es, haber logrado siglos de ovaciones, pero para ellos, músicos por excelencia, la dificultad fue vencida desde el momento en que se inculcaron en este arte.
La educación musical en ellos fue algo natural. Desde pequeño, Mozart, por ejemplo, deleitaba con sus piezas a la realeza, que encantada por su manera de tocar no dejaba de darle las mejores muestra de alabanza. Se hablaba, por donde él iba de su prestancia para la música, de su creatividad, de su forma ágil de desenvolverse frente a un instrumento. Y es que ¿qué hubiera sido de Mozart de no haber recibido, a temprana edad, esta educación inicial en la música? Tal vez habría podido volcar toda creación en otro campo, o tal vez no. No se sabrá jamás, pues tanto su temprana vocación musical, al igual que su temprana muerte, estuvieron marcadas por la música: toda su vida corrió entre acordes y arpegios.
De la misma manera que Wofgang Amadeus, recibió de sus instructores la temprana vocación artística, hoy en día la educación infantil, está marcada por más que elementos tradicionales de enseñanza. El ritmo con el que se mueven las nuevas modalidades de la pedagogía, ha permitido que hoy se tengan técnicas de aprendizaje que incluyen formas tan variadas como la música. Es decir, por ejemplo, aprender una lección mediante el uso de canciones, estribillos, etc. Algo que es ya bastante usado.
Pero también está la educación musical en sí. Muchos padres matriculan a sus hijos en cursos en los que pueden aprender, por ejemplo a tocar guitarra, piano, trompeta, batería, o cualquier instrumento del universo diverso que existe en esta área, de manera que el niño pueda desarrollar habilidades que le permitan tener nociones musicales y desarrollar un sentido del arte que le de la capacidad de valorar mejor ciertas cosas. La educación en las artes puede llegar a hacer de un niño o niña un ser atento a cada detalle, listo para reaccionar, preparado para experimentar nuevas vivencias.
Al igual que la temprana musicalidad del niño Mozart, se puede llegar a hacer de un niño un apasionado por la música, mediante el empeño que se le ponga y la cercanía a su instrumento musical. Claro que no todos aquellos que aprenden a tocar algún instrumento se vuelven músicos o desarrollan un gusto especial por la música, sin embargo aquellos que estén listos y se compenetren con cada tema que toquen estarán listos para el futuro, pues ya tienen entre sus manos un medio de trabajo, que con mucho gusto podrán desarrollar.

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