LA EDUCACIÓN DE HUGO CHÁVEZ Y ÁLVARO URIBE
Llega un momento en que la educación y las buenas formas que propone la diplomacia van quedando de lado y dan paso al abierto enfrentamiento verbal desde tribunas distantes. Tal es el caso de las relaciones entre los jefes de Estado de Colombia y Venezuela que, en las personas de Álvaro Uribe y Hugo Chávez respectivamente, han trasladado su antipatía personal al terreno de las relaciones internacionales. Bueno, esto no es novedad para el que conoce la poca educación de Chávez y su peligroso complejo de inferioridad que le asiste y que le hace tomarse de modo personal y muy a pecho cualquier declaración o decisión que no comulgue directamente con sus ideas. En este caso el problema empezó cuando Álvaro Uribe decidió poner punto final al trabajo de mediación que Hugo Chávez realizaba con las FARC, quizá lo hizo porque sintió que el dictador venezolano sólo entorpecía más las negociaciones y que se podía convertir en un peligroso doble agente. No se le puede culpar por desconfiar de un sujeto como Chávez que, finalmente, sólo le interesa traer agua para su molino. En efecto, resulta difícil creer que Hugo Chávez se ofrezca a ayudar a alguien sin esperar nada a cambio. En este caso particular creo que Uribe tomó la decisión correcta pero se equivocó en las formas. Nunca debió haber dado esas declaraciones en público porque, quiera o no, ridiculizó a Chávez en público. Por más que esa no haya sido su intención final, sabemos que Chávez se lo iba a tomar de modo personal, así ocurrió y a las pocas horas, el beligerante venezolano salió indignado diciendo que sentía que le habían escupido en la cara, que se sentía traicionado. Como digo, es un peligroso afán novelesco y épico el que seguramente empuja a Chávez desde sus primeros años de educación. Poco le falta para decir que él mismo es Bolívar reencarnado. La megalomanía es así, febril y poco acompasada.
Lo malo es que Uribe se terminó contagiándose del tufillo de mal perdedor de Chávez y terminó respondiendo las declaraciones del venezolano. Esta vez dijo que el discurso de Chávez es doble, que por un lado dice estar en contra del imperialismo y por el otro se trata de entronizar en la presidencia de Venezuela amparado por su riqueza petrolera. Esto lo dijo cuando se le preguntó acerca de su opinión sobre las últimas declaraciones de Chávez que hacían alusión a un congelamiento de las relaciones con el gobierno colombiano. Las declaraciones de Uribe tuvieron eco y ahora el dictador venezolano le ha respondido tildándolo de representante de la oligarquía antibolivariana. Sin duda esta novela tendrá para unos días más ya que Chávez hace rato que ha entrado en trompo y se pelea con todo el mundo, ha trastocado el ideal de Bolívar de hacer de Sudamérica una nación en base a sus riquezas naturales, lo que pretende el venezolano es unir a Sudamérica bajo su yugo y, por qué no, iniciar una guerra contra los otros países. Los delirios de grandeza de Chávez lo han hecho congelar las relaciones internacionales con España también, a raíz de los incidentes que protagonizara el rey Juan Carlos al mandarlo a callar. El dictador venezolano exigió que el rey le pida disculpas públicas pero como ni le hicieron caso, le sobrevino la pataleta.
Otra lectura que se le da a estos exabruptos, es la proximidad del referéndum en Venezuela y que tiene como principal objetivo legitimar el estancamiento de Hugo Chávez en el poder. Quizá se busca fidelizar al pueblo venezolano y lavarle el cerebro tal como hizo Fidel en Cuba en su momento. Venezuela está entrando en un peligroso agujero de aislamiento internacional en el que quizá desmorone su economía y luego le cueste muchas décadas recuperarse.

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